18/07/2016

PinkTax. La perversión del rosa en el diseño gráfico y la publicidad.

PinkTax. La perversión del color rosa en el diseño gráfico y la comunicación

Reconozcámoslo: hombres y mujeres no somos iguales. Al menos no en la sociedad en la que vivimos actualmente. Se nos educa de forma diferente, se nos trata de forma diferente e incluso se nos representa de forma diferente.

Esta diferenciación se hace plenamente patente cuando hablamos de diseño y comunicación. Empieza en el momento en que nacemos y a nosotras nos visten de rosa y a ellos de azul, para que se nos diferencie. Y desde ese momento, el rosa nos acompaña —o nos persigue— eternamente.

Los diseñadores gráficos sabemos cuán importante es un color a la hora de comunicar y trabajamos con la psicología del color para nuestro trabajo diariamente. Así, somos conscientes de que el rosa (tanto para hombres como para mujeres) es el color menos apreciado, solo superado por el marrón, y solo es el color favorito del 3% de las mujeres. Según Eva Heller, escritora del libro Psicología del color, cómo actúan los colores en los sentimiento y la razón (1), “A los hombres ni siquiera les interesa conocer bien este color, y la mayoría son, supuesta o realmente, incapaces de distinguir el rosa del lila, como si la percepción diferenciada de estos colores no pudiera interesar a unos ojos masculinos. Las mujeres rechazan el rosa como color simbólico de una feminidad definida como lo contrario de la masculinidad, pero con un sentido negativo” y muy acertadamente se pregunta “¿Es el color en sí lo que mueve a este rechazo? ¿O lo que domina es la opinión de que todo lo rosa es femenino, y por ende secundario y carente de importancia?”.

El color rosa se asocia a significados como dulce y delicado, infantil y cursi. Sin embargo, el azul es el color preferido por la mayoría, considerado el color de la simpatía, la armonía y la fidelidad. Según Heller, “El azul es el color de todas las buenas cualidades que se acreditan con el tiempo, de todos los buenos sentimientos que no están dominados por la simple pasión, sino que se basan en la concepción recíproca. no hay ningún sentimiento negativo en el que domine el azul. No es extraño que el azul tenga tanta aceptación”.

A pesar de estas consideraciones, que podrían llevar a los diseñadores a replantearse el uso del color rosa, prácticamente todo lo femenino se continua asociando intencionadamente a este color. El rosa no sólo consigue que quede claro que es un producto para mujeres, sino que ¡no para hombres! Aunque se trate de un simple bolígrafo, como tan brillantemente puso sobre la palestra la humorista estadounidense Ellen Degeneres en un video sobre los bolis Bic que se ha hecho viral:

¿Qué es el PinkTax?

 

Y la diferenciación de género a través del color no solo lleva al absurdo de crear dos productos totalmente iguales pero con diferente acabado con el único fin de remarcar una diferencia simbólica, sino que es aprovechada por muchos para aplicar también una diferenciación en el precio. Esto es el PinkTax, el incremento de precio a los productos femeninos por el simple hecho de serlo.

Los productos donde podemos apreciar más fácilmente este hecho es en las cuchillas de afeitar, las cremas y productos para el cabello, la ropa o lo juguetes. Así, según estudios realizados al respecto, las mujeres pagan miles de euros más por los mismos productos que los hombres a lo largo de su vida.

El primer estudio lo realizó el gobierno del estado de California, EEUU, en 1995, y demostraba que las mujeres pagaban alrededor de 1.351 dólares extra anualmente en productos específicamente femeninos. 15 años después, el Consumer Reports de EEUU siguió dejando constancia de que varios productos dirigidos específicamente a mujeres llegaban a ver su precio incrementado hasta un 50% que los productos similares o idénticos para hombre. Y otro estudio, llevado a cabo por el New York City Department of Consumer Affairs en 2015, revelaba que el 42% de las veces que los productos estaban marcados como femeninos costaban más que los productos iguales masculinos.

¿Qué podemos hacer ante el PinkTax?

 

Los expertos en marketing creen que por el simple hecho de ser mujer estamos dispuestas a pagar más — y habitualmente así ha quedado demostrado—, está en nuestra mano cambiar esta tendencia. Como consumidores responsables podemos actuar ante esta situación. La forma más fácil es elegir productos unisex frente a los productos sexistas o elegir el producto más barato independientemente de si está predefinido para mujer u hombre. Esta sencilla práctica no solo aumentará el ahorro, sino que reivindicará ante las marcas el trato igualitario de hombres y mujeres.

Como diseñadores, lanzo una pregunta: ¿de qué lado quieres estar, del problema o de la solución? Los diseñadores somos responsables de perpetuar diferencias de género o de cambiar las cosas hacia una dirección que realmente tenga sentido. ¿Qué rol quieres desempeñar como profesional?

 


 

1. Eva Heller. Psicología del color, cómo actúan los colores en los sentimiento y la razón. Editorial Gustavo Gili. 2008.

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