16/04/2020

Diseño feminista en tiempos de crisis

Diseño feminista en tiempos de crisis

El diseño feminista no es aquel realizado por mujeres, pero no hay duda de que somos fundamentalmente nosotras quienes adoptamos una posición frente a nuestra profesión que tiene en cuenta la perspectiva de género.

Como mujeres y como diseñadoras intentamos aportar soluciones a problemas que atañen a la sociedad, y la falta de igualdad entre hombres y mujeres es una de ellas.

Diseño feminista, mujer, crisis y cuidados

Las diseñadoras, como mujeres nacidas y criadas en la sociedad actual, hemos crecido adquiriendo de manera casi irremediable una relación directa con los cuidados. Somos herederas de generaciones dedicadas en exclusividad a la crianza, el cuidado de la familia y de nuestros mayores, e incluso de nuestras comunidades. Una realidad que nos ha configurado de forma que el cuidado, en todas sus modalidades, forma parte intrínseca de nuestra personalidad y sistema de valores de forma mayoritaria. 

No es de extrañar, por este motivo, que a pesar de que las mujeres hace mucho que entramos en el mundo profesional, las estadísticas revelen una clara preferencia por profesiones relacionadas con el cuidado de los demás y el bienestar social: sector educativo (España, 79%; OCDE, 78%), salud y bienestar (España, 72%; OCDE, 75%).Y esto se ve también reflejado en el mundo del diseño, donde las iniciativas de diseño feminista y diseño sostenible son una muestra más del intento de las mujeres por aprovechar nuestro potencial profesional para aportar soluciones a problemas sociales y buscar el bien común.

Las crisis, por su parte, ponen siempre a prueba la fortaleza de los logros sociales y derechos que a veces creemos ya firmemente consolidados. Son por ello, en muchas ocasiones, la causa de grandes retrocesos, pero además, ponen de manifiesto esta debilidad de forma clara.

Imagen del estudio Hoy es el día durante un día de confinamiento donde se ve a M.Carmen, fundadora del estudio, intentando trabajar compartiendo espacio con su hija de 3 años.
Un día normal de confinamiento en el estudio Hoy es el día, compartiendo tiempo y espacio con una niña de 3 años.

En esta crisis que no está tocando vivir, la igualdad real se está poniendo a prueba y en la mayoría de los casos se está demostrando ilusoria. El confinamiento, precisamente dentro de nuestras casas, está haciendo visible una realidad que las estrategias de la vida cotidiana nos ocultaban. Ahora, sin poder disponer de guarderías, colegios, actividades extraescolares o abuelos, ¿sobre quién recae mayoritariamente el peso del cuidado? Miro a mi alrededor, hablo con amigas, madres y trabajadoras (muchas de ellas también diseñadoras) y descubro que la responsabilidad la seguimos asumiendo nosotras, así como las consecuencias de ser madres y profesionales intentando sacar adelante nuestros negocios o puestos de trabajo.

Tradewives, involución o culpa

Como diseñadoras gráficas somos conscientes del potencial de la imagen para construir el imaginario colectivo y de nuestra responsabilidad para diseñar incluso la sociedad futura. Con esto en mente, asistimos atónitas al éxito de una nueva tendencia: las tradewives.

Las mujeres volvemos a casa (si es que alguna vez hemos llegado a salir) y este movimiento, que no ha surgido por el confinamiento pero que hace visible lo que éste está haciendo aflorar, se presenta como un ataque a todo lo que habíamos creído lograr. Así, aprovechando el atractivo de la estética de los años 50 y bajo el hashtag #tradewife (La palabra se compone de “trad”, abreviatura de Traditional, y “wife”, que significa esposa), se difunden imágenes de amas de casa actuales que recrean imágenes icónicas de las amas de casa de aquella época. Mujeres que no solo han decidido dedicarse a su familia y su hogar (una elección respetable), sino adoptar también los valores de aquellos tiempos.

Capturas de pantalla de Instagram con el hashtag Tradwife donde se muestra la estética vintage de mujer tradicional que intenta desactivar el diseño feminista
Cuentas de Instagram de @TheDarlingAcademy y @TheHouseWife.desing,
referentes del movimiento TradWives.

Estamos en casa, nos ocupamos de todo lo necesario y nos sentimos orgullosas de todo lo que logramos. Hasta aquí, maravilloso. Pero, ¿qué recrean en realidad estas imágenes? La verdad es que esconden una situación a la que espero que nadie queramos volver. Nos presentan una regresión a una época donde la mujer vivía sumisa, donde la violencia machista se ocultaba y se permitía con descaro, donde la desigualdad no se cuestionaba, sino que se defendía. Nos muestran la falacia de la belleza que oculta el horror.

Selección de anuncios machistas de los años 50 donde se muestra un estilo de vida donde la mujer es ama de casa y que se enfrentan desde el diseño feminista.
Selección de anuncios machistas de los años 50.

Pero además, este tipo de comunicación es el cúlmen de una sociedad donde las mujeres seguimos sumidas en la culpa, por más que intentemos escapar a ella. La perfección no existe y buscarla solo genera frustración. Así, incluso las que sabemos que ese no es el estilo de vida que elegimos (la elección es la palabra clave) seguimos sintiendo los efectos de toda una vida de impactos dirigidos a convencernos de que tenemos que ser súper mujeres, súper mamás y súper profesionales. Tenemos que poder con todo, ¿verdad? Y ahora, en esta crisis, eso significa seguir al 100% nuestro ritmo de trabajo, cuidar de nuestra familia y sacar tiempo para hacer bizcocho con los niños, y por supuesto, seguir perfectas, positivas y sin el mínimo signo de estrés. Aunque muchas de nosotras sepamos que sobrevivir al día a día y conseguir ir al baño solas sea más que suficiente para sentirnos felices.

¿Qué papel puede jugar frente a esta crisis el diseño feminista?

Hablando sobre estas cuestiones en la última reunión del colectivo Gráficas en Negro (junto a Maite Prida, Uqui Permui, Ana Rodriguez, Sonia de la Iglesia) nos planteábamos no solo este cuadro de situación que he intentado dibujar anteriormente, sino también qué podemos hacer frente a él. Como he comentado, el diseño busca soluciones y a las diseñadoras nos atraen especialmente los problemas que atañen a la sociedad, a la que intentamos cuidar. Así que, ¿cómo podemos lograr que no sean solo las mujeres las que asuman libremente la responsabilidad de los cuidados? ¿Cómo logramos la co-responsabilidad real?  Si logramos que los cuidados sean compartidos, las renuncias profesionales también lo serán. Si todas las personas cuidamos de todas las personas, no habrá diferencia ni desigualdad, y ninguna crisis podrá hacer tambalear esta situación.

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