22/05/2020

Packaging con doble uso: de sacos de harina a ropa de diseño sostenible

Packaging con doble uso: De sacos de harina a ropa de diseño sostenible

A día de hoy, darle una segunda vida al packaging no es algo nuevo. De hecho, los packaging con doble uso son una de las estrategias que utilizamos desde el diseño sostenible para lograr cerrar el círculo del ciclo de vida de los productos, evitando así que terminen siendo desechados o, en su defecto, aumentado su vida útil lo máximo posible.

El concepto upcycling o suprareciclaje, cada vez más extendido y del que ya hablamos hace algún tiempo, hace referencia, de hecho, a la posibilidad de crear productos de mayor valor incluso que el original a través del reciclado. Y es que resulta importante deshacernos de ciertas creencias que todavía nos persiguen, como que los productos realizados con materiales reciclados son productos de peor calidad. 

En la actualidad empezamos a encontrar ejemplos muy interesantes de packaging con doble uso, pero a veces resulta interesante echar la vista atrás para descubrir como podemos aprender sobre diseño sostenible de nuestros antepasados, para quienes la reutilización y el reciclado eran, en ocasiones, la única alternativa.

Packaging con doble uso: la historia de la ropa hecha con sacos de harina durante los años 30

Este es el caso de muchas de las familias que vivieron la Gran Depresión en la que se sumió Estados Unidos tras el crack del 29. En aquel momento la alimentación se convirtió en la única prioridad e incluso vestirse pasó a ser algo secundario, aunque por supuesto, necesario. Por esta razón, las familias empezaron a utilizar la tela de algodón con la que se fabricaban los sacos de harina y piensos como material para realizar todo aquello que podían necesitar para cubrir sus necesidades: ropa, trapos, cortinas, toallas, pañales, accesorios…

Las empresas fabricantes de estos sacos, conscientes de la situación de dificultad que vivían las familias y del uso que estaban dando a sus productos entendieron que podían generar un impacto social positivo a través de sus marcas. ¿Cómo? Introduciendo estampados, colores y diferentes diseños a las telas con las que fabricaban sus sacos para que los productos que luego crearan las familias fueran más atractivos. 

Poco a poco fueron llegando más ideas, como incluir patrones para facilitar las labores de costura de ropa o para poder crear muñecos y peluches. La empresa Percy Kent Bag Company, una de las primeras en introducir estos cambios, contrató a los mejores diseñadores textiles de Europa y Nueva York para crear elegantes estampados y diseños coloridos que competían con las telas de la época. E incluso consiguió la licencia de Disney para utilizar el personaje de Alicia en el País de las Maravillas en tres de sus modelos de estampado.

La información legal y la marca del fabricante empezó a incluirse en etiquetas de papel para que se pudiesen retirar fácilmente y que toda la tela fuera aprovechable. Con la misma intención, otros fabricantes serigrafiaban su marca e información relevante con tinta lavable, de forma que desaparecía con facilidad.

Este packaging con doble uso perduró en Estados Unidos hasta los años 60. Durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno racionalizó la producción textil y se dejó de fabricar tela para vestimenta que no fuese militar, de forma que los sacos de harina, considerados producto industrial, continuaron siendo el único material disponible para este menester, sobre todo en las partes más rurales de América. No obstante, finalmente la tela de algodón fue sustituida por los actuales packaging de papel y esta tendencia desapareció.

Ejemplo de los 3 pilares del diseño sostenible

La creación de este packaging con doble uso tiene en cuenta los 3 pilares de la sostenibilidad, por lo que podemos considerarlo un buen diseño sostenible:

Sostenibilidad medioambiental o ecológica:

La reutilización de los sacos de harina como materia prima para crear otros productos supone directamente la reducción de los desechos producidos por este packaging si no se reutiliza. Además, supone una reducción en la necesidad de crear telas nuevas específicas para este propósito, lo que reduce la huella ecológica que esta implica.

Sostenibilidad Social: 

Los fabricantes de sacos fueron capaces de detectar una necesidad social y paliarla de forma accesible para todas las familias de bajos recursos económicos y de difícil acceso a otros materiales por encontrarse, por ejemplo, en zonas rurales.

Sostenibilidad Económica:

Enlazado con la sostenibilidad social, estos packaging supusieron un alivio económico a las familias que no podían permitirse acceder a telas convencionales para cubrir una necesidad básica como es vestirse. Pero además, para los fabricantes, la creación de estos packaging atractivos y útiles se convirtió en una innovación que aportó valor añadido a sus productos, pero también rentabilidad a aquellos que lo implementaron. Los consumidores empezaron a elegir los sacos de harina o pienso ya no solo por su contenido, sino que estaban dispuestos a cambiar su marca habitual para poder aprovechar la tela y elegir los motivos y estampados que más les gustaban. Así, lo que actualmente podría enmarcarse dentro de un proyecto de Responsabilidad Social Corporativa, demuestra que esta puede aunar la capacidad de generar un gran impacto social y ecológico, en este caso a través del diseño sostenible, y aportar rentabilidad económica al usuario y a la persona o empresa que lo pone en marcha.

Si tú también quieres que tu marca cree un impacto positivo en la sociedad, ponte en contacto con nosotras y te ayudaremos a conseguirlo.

Powell, Margaret, «From Feed Sack to Clothes Rack: The Use of Commodity Textile Bags in American Households from 1890 – 1960» (2012). Textile Society of America Symposium Proceedings. 732. 

Strike, Karen, “Feed Sack Fashions And Patterns of Depression Era America” (2017) Fashbak

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